Fuimos comprados por un precio de sangre y Jesús decidió pagar ese precio por nosotros; hagamos que el esfuerzo de nuestro Señor y Salvador valga la pena; que cada día podamos demostrar que su entrega no fue en vano; por otro lado, ¿si fuimos comprados por la sangre de Cristo quien puede tocarnos o enfrentarnos?...el que se mete con nosotros se mete con nuestro Dueño!.
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